Como cualquier otro domingo, gastaba el tiempo en ociosidades en lugar de ponerme al día con deberes de la semana. Entre esas ociosidades me encontré con un viejo blog que escribí cuando estaba en la preparatoria.
Me sorprendió mucho descubrir que realmente llegué a publicar muchas entradas (la mayoría de las cuales me avergüenzo). Llegué a pensar eliminar el blog para evitar las penas ajenas, pero tras un momento de reflexión me di cuenta de que no había la necesidad, no tenía porqué sentirme así por las cursilerías que hice en la adolescencia, finalmente, era una adolescente cursi.
Es probable que aún siga siendo cursi, pero al menos ahora lo soy desde un enfoque adulto (evitaré decir mi edad, no por sentirme vieja, si no para evitar poner en evidencia la inmadurez que se puede tener a los tantos años).
En fin. El punto es que al descubrir el viejo blog, llegó un golpe de inspiración para hacer uno nuevo que dentro de unos años me sirva para contrastar uno con otro y los cambios entre los 17 y los 27 (ups) sean más fáciles de apreciar.
No le diré a nadie de mis conocidos que estoy haciendo esto. Quien me lea me leerá y quien quiera seguir haciéndolo igual. A final de cuentas, escribo espontáneamente para mí misma.
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